Urgando en el baúl de mis recuerdos, cartas, postales y poemas escritos en mi juventud.
Encontre este poema, es divertido y quiero que compartirlo con vosotros. Ignoro de quien es.

El que se quiera inspirar
para escribir sobre amor,
debe beber y apurar
copas de vino y licor.
Si en vez de escribir poesías
es pintor de bodegones,
déjese de tonterias
y apure un par de porrones.
Padre de la poesía
y madre de la pintura,
como el vinillo, hoy en día,
se fomenta la cultura.
Pues con vino de Jerez
lo que ocurre algunas veces
en que el hombre con los pies
empiece a dibujar eses.
El vino tinto merece
un aplauso muy cerrado;
con él la población crece
(se la ve por duplicado).
El vino le hara olvidar
los desengaños de amor,
e incluso que ha de pagar
facturas a algún señor.
Dedíquese a la bebida
si el cuerpo se lo reclama,
y verá como se olvida
hasta de como se llama.
Porque lo cierto es que el hombre
cuando se encuentra bebido,
no solo olvida su nombre
sino nombre y apellido.
Pero no debe apurarse
porque siempre encontrará
un farol donde apoyarse
(si es que con un farol da).
O surgira un vigilante
que, al conjuro del vinillo,
le llevara galante
a dormir al cuartelillo.
Ya que el vino lo da todo
-descanso, inspiración,fuego y olvido-,
a empinar el codo, a dormirse,
y hasta luego.
anónimo
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